Séptimo Pincelazo: Un cambio familiar necesario
Tanto en Cojimíes como en Bahía donde estaban mis hermanos al cuidado de los familiares, la vida continuaba. En lo económico y lo comercial el desarrollo del negocio iba viento en popa, tanto así que mi papá pudo comprar una finca en la isla frente a Cojimíes, la misma en la que se sembraba y se comercializó coco y banano. Sin embargo, la señora Dorita, quien era la que realmente tomaba las decisiones fuertes, hizo reflexionar a mi papá sobre el alto coste que estábamos pagando como familia al estar separados. Era prioritario pensar en los hijos, algunos ya en la adolescencia y otros todavía en edades pequeñas. Todos necesitábamos del cariño, el cuidado y la guía de ellos como padres cada día y eso no estaba sucediendo por la distancia. Sabemos que lo único que no vuelve es el tiempo y nada puede comprar ni reponer esas etapas tan importantes en una persona. Cojimíes no tenía mucho desarrollo en lo educativo y la formación en general era muy deficiente. La probabilidad de qu...