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Mostrando entradas de mayo, 2024

Séptimo Pincelazo: Un cambio familiar necesario

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Tanto en Cojimíes como en Bahía donde estaban mis hermanos al cuidado de los familiares, la vida continuaba. En lo económico y lo comercial el desarrollo del negocio iba viento en popa, tanto así que mi papá pudo comprar una finca en la isla frente a Cojimíes, la misma en la que se sembraba y se comercializó coco y banano.  Sin embargo, la señora Dorita, quien era la que realmente tomaba las decisiones fuertes, hizo reflexionar a mi papá sobre el alto coste que estábamos pagando como familia al estar separados. Era prioritario pensar en los hijos, algunos ya en la adolescencia y otros todavía en edades pequeñas. Todos necesitábamos del cariño, el cuidado y la guía de ellos como padres cada día y eso no estaba sucediendo por la distancia.  Sabemos que lo único que no vuelve es el tiempo y nada puede comprar ni reponer esas etapas tan importantes en una persona. Cojimíes no tenía mucho desarrollo en lo educativo y la formación en general era muy deficiente. La probabilidad de qu...

Sexto Pincelazo: Cojimíes da para más.

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Aunque en un principio pensé que con un capítulo sería suficiente, la verdad es que las historias en Cojimíes dan para mucho más. Varios lectores de este blog han preguntado sobre cosas más específicas que van moviendo mi memoria y mi recuerdo. Mi editora- lectora vallisoletana Margarita está muy intrigada y por esto hoy voy a contar algunas historias extra.  El almacén de mis padres no tenía un nombre específico. Los fines de semana eran de mucho trabajo por la cantidad de gente que circulaba por el pueblo. De lunes a jueves, el ritmo laboral era más calmado y había que aprovechar el tiempo para comprar suministros para el negocio, lo que implicaba contacto directo con los proveedores del género. Uno de ellos era la compra de los cocos para hacer la "copra", el coco picado que mencioné ya en otro capítulo. Solía ser yo el encargado de ir en busca de este producto a la isla que estaba enfrente de Cojimíes en el océano pacífico. (Actualmente se la conoce como la Isla del Amor)...

Quinto Pincelazo. Entre caballos, burros y mulitas

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El negocio familiar fue cogiendo fuerza y fama: Había ropa, alimento, calzado, ropa interior, perfumes, medicinas, etc. En el exterior había una explanada donde se “estacionaban” los caballos, los burros y las mulas. En el local, cabía la posibilidad de tomar un trago pero bajo ningún concepto convertirse en una cantina,  la cultura del alcohol y el aguardiente siempre caracterizó tristemente a las ciudades de Latinoamérica en ese tiempo.  Hasta tres tragos era lo permitido en la tienda. “Una mulita” era una botellita que contenía la cantidad suficiente para poner 4 copitas pequeñas de aguardiente. El cliente las pedía por su nombre: deme una mulita.  Una mulita moderna, pero muy parecida a la original Durante el fin de semana era muy común que algunas familias de los alrededores viniesen hasta Cojimíes para pasar todo el día. Eran hacendados, gente de rancho o de ciudades más pudientes que la nuestra. Yo aprovechaba esos momentos, para llegar a acuerdos con los dueños de...

Cuarto Pincelazo: Una familia itinerante, una huella en cada lugar.

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Hemos llegado a 1942. El año en el que nació el amor de mi vida, pero no lo supe hasta dieciocho años después. Mi papá era un asesor de grandes almacenes y era conocido por ser un muy buen administrador. Lo buscaban para encaminar negocios por su profesión de contable. La familia estaba establecida en Bahía cuando se le presentó una buena oferta de trabajo que él aceptó con todas las implicaciones. Se tomó la decisión que al nuevo destino llamado Cojimíes , fuésemos primero sólo mi papá, mi mamá y yo. El resto de mis hermanos se quedarían a cargo de los tíos y la familia cercana. Es importante indicar que la educación primaria en Bahía llegaba hasta el sexto grado y yo ya lo había completado. Sin embargo, en Cojimíes, la educación sólo llegaba hasta cuarto grado, lo que significó que yo me iría a un lugar donde mi tema de estudios quedaría en "veremos" y mis hermanos menores se quedarían a terminar todo el ciclo primario en Bahía. Como he mencionado varias veces antes, la re...