Primer Pincelazo. Mis padres, mi llegada y mis primeros pasos
El día que nací, por alguna razón que desconozco, mi mamá no me pudo amamantar por lo que mi Tía Baltazara, quien había dado a luz a René, mi primo, unos días antes, se convirtió en mi nodriza pero también en esa tía especial junto con su familia ya que me "adoptaron" emocionalmente por la situación.
Tengo vagos recuerdos de mi primera infancia, pero sé que recibí todo el cuidado que necesité.Mi relación tanto con mi mamá como con mi papá fue siempre cercana, llena de muchas expresiones de cariño y confianza. El respeto y el amor fueron fuertes bases que delinearon mi carácter y mi corazón.
Recuerdo a mi papá siempre esforzándose por cuidar y darnos lo mejor. Me decía con cariño "Don Pinocho" por una tira cómica en el periódico que leía cada día, y eso me hacía sentir especial y único.
Disfruté mucho lanzarme a sus brazos desde lugares altos y saber que nunca me dejaría caer. (Al menos no recuerdo que alguna vez fallara al atraparme en el aire y aterrizar contra el planeta sin previo aviso). Para mi abuelita paterna, Juanita, yo era "mijito Pinochito". Mi mamá, aunque siempre tenía mucho que hacer con 8 hijos pequeños, logró conectarse conmigo siempre de manera especial y cómplice en muchas cosas.
Fui su primer gestor comercial de esos dulces maravillosos que ayudaban a sostener la economía del hogar. Con 8 años y una canasta de dulces típicos, fue mi primer trabajo no oficial de fin de semana. Me llamaban "miquito" que significa rubio. Con esos ojos azules heredados de mi mamá y una manera respetuosa y educada, ofrecía unas chocolatinas hechas por Doña Dorita, en la ruta del coche-carril de Bahía a Chone y volver, bajo el cuidado del chófer, el amigo "Mister Avellán", hermano de mi profesora de escuela, la seño Piedad.
El producto y el vendedor hacíamos buen equipo. Definitivamente eran otros tiempos y puedo decir que casi siempre vendí todo, que los bolsillos de mis pantalones cortos eran suficientes para guardar la ganancia, 20 sucres era lo máximo que logré vender, porque en lo logístico, aunque las ventas eran buenas, en lo práctico no podía aumentar la cantidad en producto por falta de piernas y brazos. Es importante decir que nunca fue una "explotación infantil", porque la iniciativa de ayudar a mis padres salió de mí y ellos confiaron y me ayudaron. El haber aprendido a invertir mi sábado en ayudar a mis padres desde tan temprana edad, me sirvió para confirmar que el trabajo honrado siempre dignifica y nunca avergüenza.
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| Mi mamá y mi papá: Milton y Dora |
Gracias papá y mamá por haber sido mi mejor escuela. Mi amor y respeto por ustedes es eterno.
(Esta primera incursión como vendedor sólo duró algunas semanas, porque la escuela y el plan familiar se fue adaptando y yo, en obediencia, también obedecí la instrucción y guía de mis padres).


Hermosas y profundas enseñanzas de sus padres, que como usted y doña Laurita han forjado un inmenso amor y respeto en sus hijos y nietos y en todos quienes hemos tenido el privilegio de conocer a su familia🌷
ResponderEliminarGracias Melissa por su cariño y ánimo. Milton
EliminarUna familia hermosa que siempre recuerdo con inmenso cariño, les quiero mucho. Paul Guerrón, Quito Ecuador
ResponderEliminarGracias Paul querido. Siempre los recordamos con mucho cariño. Milton.
EliminarTío querido, he leído sus dos primeros pincelazos. Que maravilla poder conocer un poco más de su vida, de sus primeros años, de sus padres y familiares. Y que estilo tan fresco y gracioso de ir narrando la historia y las anécdotas. Siga adelante con este esfuerzo. Abrazo.
ResponderEliminarSobrino querido, seguimos hacia adelante. Gracias por ser de los lectores fieles.
EliminarFelicitaciones mi querido Milton.,que hermosa narración de tu infancia.un fuerte abrazo Rita Álava
ResponderEliminarMuchísimas gracias querido tío por esas memorias... sus recuerdos me llenan de tantos recuerdos y, por ende, de muchas emociones... Un fortisimo abrazo de los Rodriguez Paz desde Galapagos...
ResponderEliminar¡qué alegría sobrino saber que usted también está aquí conmigo!. Seguro que en algún pincelazo aparecerán ustedes. Besos, tío Milton.
EliminarHermosas y sentidas memorias. Gracias por compartir tan rica historia familiar. Felicidades
ResponderEliminarQue maravilla poder leer lo que comparte con nosotros, una cápsula del tiempo que nos sienta como niños frente a un tío admirado. Gracias totales.
ResponderEliminarSolo puedo agradecer, por tener la dicha de haber conocido también a mis tíos abuelos, y sobretodo por pertenecer a la familia Rodríguez, siempre recuerdo ser recibida en su casa,con mucho cariño...Un abrazo tío
ResponderEliminarConocer la historia de alguien a quien se admira es lindisimo, tener en la vida una amiga como Lauri es un regalo que usted me ha dado. Gracias por seguir enseñándonos con su ejemplo, energía, positividad y coraje
ResponderEliminarRecordar es vivir, al menos cuando se ha tenido una vida llena de bendiciones con una infancia y juventud plenas, que jamás se olvidan.
ResponderEliminarPrimo Milton, Pinochito mijito, con quién compartí tan lindos momentos, pero lo más grande que tengo para recordar es aquel 31 de diciembre que circulamos el en tres diferentes fiestas en Quito. Tú que tenías amigos hasta en el infierno.
Sigamos adelante contra el viento y la marea. Tú prima Rina.
Que maravilla poder leer tantas lecciones de vida Mil Bendiciones Eduardo y Blanche desde Pensilvania USA
ResponderEliminarInteresante conocer algunas facetas de su infancia y de momentos muy especiales .....ejemplo para seguir de las nuevas generaciones....esperaré el siguiente Pincelazo, gracias por compartir sus vivencias un abrazo
ResponderEliminarMemorias Preciosas querido Milton, caballero andante y Galante como ninguno, doy gracias a Dios por darme el tremendo regalo de conocer a una familia tan ejemplar como la suya, por favor siga escribiendo, siga deleitándonos con su historia y no nos prive de este gran privilegio. Dios lo bendiga a usted y a su linda familia
ResponderEliminarGracias por tan bella historia de nuestro linaje , es un regalo y un gran legado disfrutar de las más bellas vivencias ,un abrazo de la Caco.
ResponderEliminarGrande, grande, grande Milton, enorme y colosal, de una pasta que ya no fabrican, que ya no se encuentra, que ha empeorado claramente en las nuevas generaciones, generalizando, y toda generalización acarrea una injusticia, pero en mi opinión es irrepetible, inigualable y todo un espejo de persona a imitar al menos un tanto por ciento. Nadie es perfecto menos yo ¿verdad, Milton, como dice nuestro amigo común Juan? pero Milton se acerca mucho. Que sí, que soy amigo, y que hablo así porque me invita mucho más que yo a él, pero bueno, es sólo una y de las menos importantes de las muchas artes que posee para su encantamiento con todo el que le trata. Y ahora, cuando el cuerpo va en su contra y en contra de su mente, la figura de Milton creo que es más admirable aún su forma de llevar un peso con el que no contaba pero que lo afronta con mucha más entereza y dignidad de la que yo tendría, eso desde luego. Un abrazo, querido Milton, de tu amigo y admirador Jose Vadillo, y vecino de Tres Cantos, claro. Enhorabuena por la iniciativa de Lauri y por animarte a la aventura. Yo pensaba que te arrancarías años atrás, y hubiese apostado por ello, con la segunda parte de tu Camino Largo, pero bueno, estás a tiempo seguro de en la práctica escribir esa segunda parte, como buen partido de fúbol, esta vez con muchas pequeñas dosis sin duda apasionantes que iré siguiendo. Un abrazoooo fuerteeeee, amigo.
ResponderEliminarKn
ResponderEliminarQuerido Hermano sensacional el PINCELAZO referente a tus inicios como futuro GRAN COMERCIANTE, merecidas las FELICITACIONES emitidas por Familiares y Amigos creando expectativas por los capítulos que vendrán . Siempre te has distinguido por tus actuaciones ejemplares. Un abrazo
EliminarQuerido cuñado,
ResponderEliminarFue un placer haber tenido la oportunidad de leer esa trayectoria tan enriquecedora y llena de tan buenos ejemplos para cualquier ser humano. Su desprendimiento, afán de lucha y colaboración con sus padres, aún siendo un niño, dicen mucho a su favor. Siempre lo supe. Bendiciones!!!