Segundo Pincelazo: Juguetes, juegos y aficiones.


Como todo niño, el tiempo de jugar era importante y necesario en mi día a día. Mis padres fueron trabajadores incansables y luchadores que se adaptaban a los tiempos y a las circunstancias.  La necesidad de sostener económicamente a la familia, nos convirtió a los Rodríguez Coll en una familia itinerante, liderada siempre por mis padres, quienes tenían muy claro que el nombre de la familia siempre debe dejar una huella y un legado positivo, honesto como grupo y como individuos. 

Todo esto iba mucho más allá de una apariencia. Debía ser una realidad demostrable con gestos sencillos y firmes de humanidad, solidaridad, responsabilidad y trabajo esforzado cada día. La educación y las buenas formas no se negociaban, al contrario, eran imprescindibles y un sello de identidad.   

Pero uno no dejaba de ser niño, y los tiempos de juego fueron necesarios. Mi pasión siempre fueron los automóviles, los balones de fútbol, los trenes, las pistolas y las bicicletas.  En mí causaba fascinación el montar a caballo…. o al menos en un burro o una mula. Los lugares de costa en Ecuador, en esos años pudieron haber sido el escenario perfecto para una película del oeste con vaqueros, villanos, diligencias y “balazos por todo lado”.   Será por eso que hasta hoy, las películas de vaqueros o cowboys siguen siendo ese viaje a mi infancia.  



Sin embargo, en realidad, mi juguete por excelencia siempre fue un balón o lo que se le asemejase a uno.  No por nada nací en el mismo año en que se celebró el primer mundial de fútbol (1930) como lo dije al principio de mi relato.  En mi casa no era el único con esta afición.  Se sumaron mi papá, todos mis hermanos en menor o mayor grado, y la única contraria, pero no le quedó otra que aceptar una familia futbolera, era mi mamá quien no disfrutaba en lo absoluto del deporte estrella.  Para ella fue una de sus  peores pesadillas, en una casa donde todos, hasta las mujeres, mostramos dotes y afición por el deporte rey en todo el mundo.  

Cada uno tienes sus propias historias al respecto y mis historias a día de hoy me ayudan a recordar lo feliz que fui en cada partido y con cada balón que pasó por mis pies. Siempre he admirado el número 10 en este deporte.  Recuerdo a mi jugador estrella en esos años,  Jorge “Meñique” González del equipo de Bahía de Caráquez, quien llegó a ser una de las grandes figuras deportivas en Ecuador.  Nos hicimos amigos y tuve el privilegio de llevarle el bolso  con sus cosas de juego a los partidos. Esto me permitía entrar gratis, pero sobre todo disfrutar de la amistad de esta “leyenda” en mi país y vivir en primera persona esas clases magistrales con el balón. En esta época, las reglas del fútbol eran con el sistema “WM” es decir, un arquero, dos defensas, tres volantes y cinco delanteros, claramente numerados.  La posición 10 era para el delantero y en mi caso, por ser ambidiestro, este fue siempre mi lugar. 

Otra de mis aficiones eran los carritos . Todavía recuerdo esos juguetes que yo mismo me hacía. No había nada como una lata de sardinas ( de esas que odia comer mi Laury) vacía con una soga improvisada o “robada” para crear un vehículo listo para cargar arena y dibujar interminables caminos en la calle, en la playa y en mi vida.  Jugué a “los carritos” hasta los 16 años de edad y estoy seguro que eran otros tiempos y el mundo no iba tan acelerado como hoy.  Mi inocencia e imaginación infantil fue siempre protegida y la madurez llegó cuando tenía que llegar. Sin acelerones ni cosas que perturbaran o rompieran la magia de la infancia y la adolescencia, como sucede ahora con nuestros niños y preadolescentes.  

Por último mencionar que también tuve tiempo para ser vaquero o cowboy. Me las ingeniaba para que los dueños de algún caballo me permitiera al menos sentarme en uno de sus animales y a cambio cuidaba de él. Debo reconocer que Dios siempre me cuidó, porque ahora, siendo más consciente del peligro, sé que también estuve muy cerca de gente no tan buena y que estoy seguro que ningún padre quisiera que estuviese cerca de su hijo. 



Antes de cerrar este capítulo, me acuerdo de mis primos Héctor, Roberto y Guido con quienes tengo muchas historias de niñez y juventud.   Hijos de mis adorados tíos Don Aquilino hermano de mi papá y la Tía Teresa, “La Manino”, hermana de mi mamá.  (todo quedó en familia).   Mis primos gozaban de una situación económica mejor que la de mi familia, y por lo tanto, fueron uno de los primeros en tener “carritos a pedales” en los que ellos eran sus conductores.  Cuando los visitábamos, como invitado que no tenía esos juguetes, me invitaban a jugar con pero con la condición de que primero subían los dueños y el primo invitado era quien los empujaba a los tres hasta la parte de arriba de la cuesta.  No recuerdo haber tenido un sentimiento de “injusticia” con respecto al que empuja y al que sólo se sentaba para ser impulsado. Al contrario, era mi tiempo de juego con ellos y la tarde se nos iba subiendo y bajando en sus carritos. Fue divertido y así se fortalecieron nuestros lazos de amistad y hermandad que duraron por siempre. Aprendí además que lo importante no era la posición sino la actitud y el deseo de jugar con todos y entre todos sin importar nada más que pasárselo bien. Muchos de mis primos fueron como hermanos y como tales, los llevo en mi corazón. 


(Si desea recibir las notificaciones de publicación de este blog, por favor escríbanos al whatsapp +34 680725932 de mi hija Laury y con gusto lo añadimos.   Recuerde dejar sus comentarios poniendo su nombre al final para que mi papi directamente le pueda responder con un saludo y un agradecimiento personalizado desde esta aplicación). 

Comentarios

  1. Buenos días Milton. Soy su amigo Luis Pérez Castilla. Quiero empezar estas líneas felicitandole por esta iniciativa. Ha sido un gusto mi leer estos dos primeros capítulos y disfrutar conociendo esas vivencias y emociones que ha querido compartir con nosotros, sus amigos y lectores. Gracias.
    Querido Milton, el relato, además de contar una historia que seguro interesará a todos que la lean, está extraordinariamente bien escrito ¡Enhorabuena!
    Esperando, impaciente, el siguiente pincelazo, aprovecho para enviarle desde aquí un fuerte abrazo.
    Luis

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    1. Gracias mi gran amigo. Como siempre elegante y muy valioso su comentario. El estímulo es importante para este desafío que me he propuesto. Su amigo Milton.

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    2. Querido cuñado que bonito detalle ; una iniciativa muy ejemplar para los más jóvenes , y lindo poder recordar tiempos pasados y buenos, un abrazo cariñoso . Continué y adelante .
      Estrella

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    3. Gracias cuñada querida. Aquí seguimos. Milton.

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  2. Mi queridísimo tío Milton, no tengo esa habilidad extraordinaria para escribir como usted lo hace, cómo con tanta facilidad me transportó también a una época de mi vida y lo viví con gusto. Felicitaciones y voy a estar ansioso de seguir recibiendo cada pincelazo.
    Con ese enorme amor que le tengo me despido.
    Saludos fc.

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    1. Gracias sobrino. Con apoyo como este me siento respaldado y animado para seguir en el objetivo. Para usted, el pintor sobrino, un fuerte abrazo. Tío Milton.

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  3. Mi querido tío Milton...
    El comentario anterior es de su sobrino más querido y que los demás no tengan ninguna duda. Fernando Castillo (fc

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  4. Tío querido, quedó muy agradecido como siempre por esta cápsula del tiempo, siempre me he transportado en mi mente a otras épocas, me llama mucho la atención, y de las líneas de alguien tan especial para mí se convierte en un viaje confortable y en lo posible real.

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    1. Galladita, usted y yo tenemos pasajes especiales porque si revisa mi trayectoria encontrará que yo me lanzaba a los brazos de mi padre como usted lo hacía conmigo, su tío Milton. Un fuerte abrazo de su tío.

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  5. Querido Milton...ni soy tu sobrino, ni nací en Ecuador, ni "na" de "na"...pero como dice la niña del anuncio de Casa Tarradellas..."!!pero te quiero, eh??!!"....
    Un abrazo.

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    1. No puedo leer el nombre de quien envía este lindo mensaje, pero me arriesgo a decir que es mi gran amigo José Luis de la iglesia evangélica de Tres Cantos. El amor y el cariño no tiene fronteras. Nuestra amistad de Laura y mía hacía tu esposa y tu hace sentir el afecto. ... y también te quiero. ...EH?... Milton.

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  6. Que bella narración de tu niñez y adolescencia.te felicito mi querido amigo Milton por estos escritos..Rita Alava Menéndez

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    1. Gracias querida Rita, con tu mensaje me acordé de nuestro amigo en común, Glubis Ochipinte. ¿te acuerdas?. ¡a que sí!. Milton.

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  7. Ha sido bonito leerlo, ya que a día de hoy la diferencia en la infancia y adolescencia es abismal en comparación con esos tiempos donde los valores, buenas maneras y la paciencia es algo que parece desvanecerse en muchos casos. Hoy todo lo queremos ya y es raro ver niños fabricando juguetes, pero los hay, mi hijo sí lo ha hecho y me encanta ver su creatividad aún de muchacho aunque sea con los Lego Un abrazo Milton y familia de parte de Memé. Bendiciones

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    1. Gracias Memé, al leer tu fraternal mensaje sigue funcionando el recuerdo en el tiempo ya pasado con las excepciones lógicas que se encuentran en el futuro. muchas gracias por leer estas historias. Milton.

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  8. Hola Milton somos Eduardo y Blanche cómo nos hemos reído de muchas cosas que dices en tu relato ya que nos lleva a nuestra infancia que siempre se parecen en algunas vidas porque también vivimos una niñez diferente a la de ahora. Que maravilla fue la firma en que fuimos criados, gracias por recordarnos momentos tan especiales un abrazo amigo querido y que Dios continúe Bendiciendo tu vida y la de tu familia un abrazo

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  9. Gracias Eduardo y Blanche, siempre recuerdo cuando nos preparábamos para venir a España, y mi amigo Eduardo me decía: acuérdate que en España vas a tomar muchos cafés con barrita. ¿lo recuerdas?. Fuerte abrazo. Milton.

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  10. Segundo maravilloso pincelazo humano, no solo con un gran don de escritor y una narrativa clara y emocionante, sino con ese amor por su vida que es un ejemplo. Lo seguiré leyendo con todo el cariño. Rina (hija). Abrazos

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    1. Siempre es una alegría saber que siguen ahí. El recuerdo de haberlos tenidos por aquí está presente. Todo mi cariño para cada uno de ustedes. Milton.

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  11. Querido tío, gracias por compartir sus recuerdos de niñez, es reconfortante leerlos. Justo ayer conversábamos con Jenny, la suegra de mi hermano Marcelo, acerca de como en otros tiempos el aprendizaje llegaba cuando debía llegar, y no anticipadamente como ahora que nuestros niños han perdido la inocencia a través de la tecnología, que ha traído cosas muy buenas, pero también tiene su parte negativa. Abrazo, tío.

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  12. Mi querido Hermano como conversamos en horas tempranas tienes material variado para recordar de todas las épocas vividas y recordarlas como es el caso de ésa figura del fútbol ⚽ de Bahía de Caraquez " Meñique Gonzalez" y los recordados Primos Hector, Roberto y Guido. Sigue adelante que como ya te han comentado cada PINCELAZO lo esperaremos con verdadero interés. Un Abrazo

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  13. Tengo muchos recuerdos de la familia Rodríguez Cool y sus vínculos con el deporte del fútbol y el automovilismo. Se escuchaba en la década de los sesenta que Milton y Oswaldo estaban entre los mejores narradores de esa época. No se pueden olvidar las narraciones de la VUELTA A LA REPUBLICA que cuando los vehículos entraban a Bahia y la transmisión la realizaban al pie de la CASA AMERICANA. Conocí más de cerca a don Eduardo, el mejor centro delantero que al menos yo conocí en nuestra querida ciudad. Me alegro mucho conocer de usted y saber que se encuentra muy bien y los buenos recuerdos que mi yerno Edgar, casado con mi hija Lourdes, tiene de usted y ha compartido conmigo sus PUBLICACIONES de las cuales he disfrutado mucho.

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    1. Don Jacinto, para mí es muy grato que don Chinto me haya enviado tan lindo mensaje. Bahía es la cuna de tantos dones, como Don Rodolfo, don Meliton, don Sucre, doña Elena, que han dado lustre a los cñbuenos modales y el lujo de sobrino que es Edgar, es para completar el cuadro. Acepte mis respetos. Su amigo Milton.

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  14. Don Jacinto, para mí es muy grato que don Chinto me haya enviado tan lindo mensaje. Bahía es la cuna de tantos dones, como Don Rodolfo, don Meliton, don Sucre, doña Elena, que han dado lustre a los cñbuenos modales y el lujo de sobrino que es Edgar, es para completar el cuadro. Acepte mis respetos. Su amigo Milton.

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