Paradinha: El Estadio El Arbolito - Quito.

Estadio "El Arbolito" Quito (Inaugurado en 1932 y demolido en 1966)

Para nuestra llegada a Quito con toda la familia, mi tío paterno, Galo, nos recibió en su casa hasta que nos entregaron un pequeño departamento, que previamente se había apalabrado con su dueño. Esto era en el barrio de la Plaza de Santo Domingo de Quito. Como indiqué en el capítulo anterior yo llegué dos días después que todos, un sábado por la noche. Resulta que estaba planificado un partido para el domingo entre el Manta y si no recuerdo mal, el Gimnástico. Como no conocíamos la ciudad, a mi hermano Oswaldo y a mí nos instruyeron cómo llegar hasta el lugar. Había que coger un bus que nos llevaría hasta el Parque El Ejido, uno de los parques más importante de la ciudad de Quito. Aquí estaba el único estadio que existía en Quito, el legendario estadio El Arbolito.

En este tiempo, el estadio no tenía alumbrado por lo que todos los partidos debían realizarse por la mañana y con la luz del día. Se solía hacer un partido a las nueve de la mañana y el siguiente, a las doce del mediodía. Siempre había dos partidos para que compensara el viaje y el público sintiera que valía la pena el esfuerzo y el gasto.

Siguiendo con mi historia, nuestro interés principal era ir a ver jugar al Manta, uno de los equipos de la costa, ¡todo un acontecimiento! No recuerdo cómo terminó el partido, pero si recuerdo que nos hizo ilusión ver jugar a un equipo de nuestra región en el lugar en el que empezaría nuestra nueva etapa de vida. Siempre en los estadios había vendedoras ambulantes de comida típica ecuatoriana, mujeres muy humildes de los pueblitos de alrededor. La mayoría eran de familias indígenas que tenían el don de preparar comida a la que todos conocían como cosas finas. Aún hoy puedo sentir el aroma del mote, el tostado, el aguacate, la fritada con su cebollita roja, con su agrio, en un pedazo de papel, a veces de periódico, en el mejor de los casos.

Mi hermano Oswaldo y yo llegamos al lugar y era evidente que éramos los "extranjeros". Un grupo de jóvenes de nuestra edad más o menos, se acercaron en plan amistoso a invitarnos a comer algo de lo que había disponible. Sin embargo, nosotros agradecimos pero no aceptamos la invitación. Esto no fue de su agrado y nos dijeron que si nuestro plan era quedarnos en Quito a vivir, ellos aseguraban que terminaríamos adorando lo que hoy rechazábamos. Puedo decir que la predicción se cumplió al cien por cien. Terminó el partido y había que volver. El trayecto en autobús se tomaba por tramos y en cada uno de ellos, había que pagar para continuar el viaje. Estamos hablando de que, aunque no había que cambiar de vehículo, el controlador del autobús, llegado el siguiente tramo, pasaba a cobrar el siguiente trayecto. Así fue hasta cuatro veces. Nuestro destino era llegar al barrio de Santo Domingo, pero después de más de una hora de recorrido, nos bajamos en la zona de Cotocollao y fue ahí donde nos dimos cuenta de que habíamos cogido el trayecto en la dirección justo inversa a nuestro destino final. Pasamos todo el día yendo y viniendo. Pero no hay mal que por bien no venga. Esta novatada nos enseñó que debíamos estar mucho más atentos en la gran ciudad y aprender a ubicarnos bien para no perder tiempo ni dinero.

También aprovecharé esta paradinha para contar otra anécdota sobre un plan truncado gracias a su majestad el fútbol. Los Rodríguez Coll nos instalamos en el barrio de Ciudadela México. Había grupos de muchachos y jóvenes y, aunque no llegaban a ser como lo que actualmente se conoce como pandillas peligrosas, sí que existía ese sentimiento de pertenencia, y lo que no fueran sus normas era considerado una intrusión. Casi todas las tardes íbamos a jugar algún partido en la calle, entre nosotros. Resulta que un grupo del barrio nos había estado chequeando hacía días y hablaron con dos miembros de su clan para que provocaran una revuelta y encontronazo con nosotros y así justificar una pelea. El plan era que fuesen al partido improvisado que hacíamos y que, pasado un tiempo del juego, se provocara una discusión con su consiguiente pelea y golpes. El partido dio inicio y los encargados de organizar el lío estaban en el equipo contrario. Fue un partido justo y muy bonito. La verdad lo pasamos bien y los enviados para la masacre, no tuvieron más que irse y reconocer a los que los habían enviado que los intrusos jugaban muy bien el futbol y que la verdad, no valía la pena pelear con ellos, pero sí tener un acercamiento y jugar muchos partidos de futbol. Así empezaron nuestras primeras amistades en Quito con personas que aún hoy están en mi recuerdo y mi corazón.

Dios siempre es bueno y nos protegió, además de ayudarnos a entrar en contacto con jóvenes que, muchos de ellos, luego fueron figuras del futbol nacional o personas con las que nos relacionamos en lo laboral pero, sobre todo, hicieron nuestro círculo de amistades más grande.

(Actualmente existe el parque El Arbolito en Quito, totalmente renovado. Es un espacio de recreación, histórico punto de concentración ciudadana y sitio estratégico para explorar el Quito moderno y contemporáneo. Su nombre obedece a la presencia de un pequeño árbol que sobresalía en uno de los graderíos del legendario estadio de fútbol que se encontraba en el lugar).

https://www.youtube.com/watch?v=1E2R_vBPur8 (breve historia encontrada en youtube).


Comentarios

  1. Genial, amigo. Me sigue maravillando la memoria que tienes de algo que pasó hace tantos años y lo vívido que tienes el recuerdo de lo que pasó y de lo que pensaste en esos momentos.
    Esperando ansioso el siguiente capítulo, recibe un abrazo de tu amigo Enrique

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    1. ¡Qué agradable es saber el concepto que tienes de mi memoria!. Así mismo estoy consciente que estoy hablando de un pasado y tengo el cuidado de pensarlo bien antes de publicarlo para ser lo más fiel posible a la historia y que todo fue así. El abrazo cordial de siempre. Milton.

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    2. Gracias amigo Milton por seguir llevándonos en el recorrido de tu historia junto con tus padres y hermanos (ya se ve que desde tu niñez estás muy "futbolero"). Un abrazo. Jose Luis Briones

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    3. Amigo José Luis, me precio de tener seguidores elegantes y que valoran esta publicación. Milton

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  2. Realmente mis respetos mi querido Milton, tu memoria prodigiosa y llena de recuerdos...

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    1. Sí, soy 3 años mayor que tu papá, mira la diferencia y te digo que me ha congratulado porque estableces en este tiempo un nexo mas directo con mi gran amigo Leonardo Palacios, tu padre. Hasta que vivió Anita Pizarro, tu mamita, la relación siempre fue buena, pero tanto tu hermano como tu, sin ser de nuestra gallada, hoy estas pendiente. Gracias por haberme ayudado a restablecer el contacto. Recuerdo que tu eras mas allegado con tu mamá, pero te vas a ir divirtiendo con los pincelazos que están por venir. Un abrazo, Milton

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  3. Qué gusto poder seguir leyendo sus entregas. Por hoy no comentaré mucho para no sonar empalagoso. Sólo decirle que estoy pendiente de sus publicaciones y que lo quiero mucho. Mírese el ombliguinho don Miltinho.

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    1. y yo a usted mi hijo querido. Los pincelados de la vida los hemos vivido con sus 4 hermanos. A mí no me cansa su punto de vista y comentarios. Seguiré mirando el ombligo..... 😀

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  4. PINOCHITO gracias por las bellas y nostálgicas anécdotas. Es en la Ciudadela México que tuvieron a su tierno y consentido perro Racing de color blanco, al que le festejaban su cumpleaños. Bendiciones

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    1. Mi querida Ivoncita, recuerdas la vez que con la podrida número dos, me llevaron de Quito a Bahía, a entregarme a mi mamá y ese viaje fue una belleza que recordaré siempre. Hasta comimos colvique. Besos Tio Milton.

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    2. Racing merece un pincelazo especial que ya llegará. 🐕

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  5. Mil Bendiciones Milton leemos con mucho interés y nostalgia tus anécdotas y nos reímos un poco lo cual te agradecemos un abrazo de tus amigos de siempre Eduardoy Blanche

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    1. Gracias mis queridos amigos por seguir aquí. Me alegra saber que estos pincelazos los entretienen. Milton

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  6. Es una bendición poder leer tus anécdotas de vida querido amigo.
    Me río, emocionó muchísimo.
    Gracias y a por muchas más.
    Francis y Paco

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    1. Francis, Paco y Olaya, Tres Cantos ha sido el refugio donde nació y creció esta amistad. Recuerdo que Paco me dijo: Milton, escribamos un libro. Ahora solo nos tendremos que contentar con estas historias breves. Saludos, Milton.

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  7. Como siempre me encantó. Gracias querido primo , espero el próximo capítulo. Tú admiradora de siempre . Tú prima Conchi

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  8. Me encantan tus narraciones.me he recordado la famosa (cosa fina ).un piqueo muy rico...espero la siguiente pincelada.un fuerte abrazo.Rita Álava

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  9. Las cosas finas ¡saben a cielo! y tu 'montubia de Calceta' como mi hermano Alfredo, saben lo que es bueno. Besos, Milton.

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  10. Abrazo, tío. Estoy seguro que más de uno de sus sobrinos Jara Alcivar, llegados desde la costa, habrán observado las famosas y deliciosas “cosas finas” con muchas dudas, y habrán preguntado sobre la naturaleza y características del alimento, y usted les habrá contestado “Estas son cosas finas”. Linda época cuando usted y mi tía Laurita recibían en su casa a los sobrinos, con tanto amor, y los Domingos religiosamente nos llevaban de paseo.

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