Décimo Pincelazo: El inolvidable Racing

Aquí mi hermana Gladys, mi papá,
Richard de espaldas y Racing jugando


Estamos de vuelta con este Pincelazo Humano.  Gracias por la paciencia y por todos los comentarios recibidos mientras retomamos los relatos. 

En el 1948 me regalaron un perro de tres días de nacido.  Era de color blanco con dos manchas negras alrededor de sus ojos que daban la impresión como si llevase gafas.  Ponerle el nombre fue cuestión de recurrir al entorno futbolístico y mi idea fue ponerle "Boca", por mi simpatía por ese equipo argentino. Sin embargo, al ser un perrito macho le puse "Racing" que es otro de los grandes de Argentina. 

Este perrito nos brindó una cantidad enorme de alegrías. Mi hermana Gladys era la encargada de bañarlo todos los días, pero no solo eso.  Lo perfumaba y le ponía un lazo rojo en el cuello que lo distinguía de otros perros en el barrio.  Realmente era diferente.  Mi hermana y yo lo educamos y tanta fue la conexión con este animalito, que estoy convencido que me entendía. Solía darle instrucciones como que cambiase de sitio o hiciese silencio , y él obedecía.  Lo acostumbré a que todos los días, cuando llegaba de estar yo en la calle, le llevaba 2 bizcochos (pan dulce pequeño) los mismos que él recibía con mucha alegría.  Si alguna vez olvidaba llevar su premio, empezaba a gemir, me embocaba mis pantalones y tiraba de ellos.  Se lanzaba sobre mí y cuando le decía "está bien, vamos a comprar tu pan", se alegraba, se calmaba y caminaba junto a mí hasta la tienda.   Racing dormía debajo de mi cama y a las siete de la mañana, como reloj, retiraba la sábana y embocaba mis pies sin llegarme a morder o lastimarme. Empezaba la lucha matutina de unos minutos como un "buenos días".   Me duchaba y me iba a trabajar.  Racing se quedaba esperando mi regreso.  La verdad es que en la ciudadela México en Chimbacalle, mi perrito se hizo famoso, todos lo querían y lo llamaban por su nombre.  Aún así, había muchachos que lo provocaban y Racing los perseguía para jugar pero los asustaba, así que les enseñé a los niños y no tan niños, que lo mejor para que el juego no terminara en tragedia, era quedarse quieto y así no pasaba nada malo.  Era un juego que varios tenían con mi perrito.   A Racing le gustaba mucho el football, tanto que cuando veía botear una pelota, se emocionaba y enseguida quería ser parte del equipo. Sin embargó le enseñé que él podía entrar a jugar sólo cuando yo le daba una señal. Caso contrario debía esperar, y aunque no le gustaba esperar, y así lo demostraban sus gemidos, no era hasta que yo "lo invitaba" a sumarse que él, entonces, pasaba a formar parte del juego.  Todos admirábamos y disfrutábamos su obediencia y capacidad para ser parte del equipo. 

Tomé unas vacaciones por 15 días y me fuí de Quito. Al volver sin previo aviso, al estacionarse el taxi en el que llegué junto con todos los regalos para mi familia, me contó mi mamá que ella estaba tranquila cuando de pronto Racing se alborotó. Empezó a correr de adentro para afuera, ladraba, gemía y no paraba. Ella que era la única en la casa en ese momento, no entendía que le había pasado a Racing. El perrito tiraba de su vestido y saltaba de emoción. No lograba controlarlo, y no fue hasta que entré en la casa que mi mami entendió el comportamiento de la criaturita. Al verme, Racing se abalanzó hacia mí de alegría.  Mi mamá lo primero que me dijo fue:  "Milton, si no venías el perro se moría, míralo cómo está de flaco, no come, los muchachos lo llamaban y no salía. Se limita solo a levantar su cabeza.".  Me convertí en su entrenador sin quererlo.  Le gustaba jugar con los niños del barrio.  Los muchachos gritaban su nombre y cuando Racing aparecía para perseguirlos ellos salían corriendo y el perrito detrás. Una vez que los alcanzaba, había que quedarse quieto para que Racing dejara de intentar morderlos a manera de juego. Todos en el barrio le cogieron mucho cariño al perrito de los Rodríguez Coll.  

Recuerdo un partido de barrio en el que todos mis hermanos y yo formábamos un equipo. Invitamos a mi papá a ver este encuentro y junto con Racing llegó hasta el lugar. Desafortunadamente el partido terminó en bronca y empezaron a llover los golpes. En medio de todo este tumulto, fue Racing quien puso orden con sus ladridos, sus amagos de mordida, y fue quien logró separar a unos de otros.  Mi papá intervino, calmó los ánimos y cada uno para su casa.  Cosas de niños y jóvenes. 

Racing fue muy importante en esta etapa de mi vida. Aprendí a cuidar y conectar con ese pequeño animal y él conmigo.  Cuando él cumplió un año, junto con mi mamá y mi hermana Gladys decidimos festejar su primer año de vida.  Las mujeres prepararon cositas para comer, bebidas y decoraron el lugar para esta fiesta sorpresa.   La invitación fue para amigos y familiares cercanos sin decir a qué venían y menos aún, en honor de quién se festejaba. Todos los invitados a la fiesta estaban intrigados por la invitación ya que no sabían el motivo. En mi casa no se solía hacer reuniones o fiestas. Tampoco estaba permitido beber ningún tipo de bebida alcohólica ni fumar.  Entre los invitados estaban también los del equipo de futbol "Tarqui" con quienes mi amistad era fuerte.  Llegó la hora de la invitación y fueron llegando poco a poco los invitados. Nadie vestido de etiqueta, pero sí como para un fiesta. Una vez con todos en la sala, con la expectativa del momento, hicimos la entrada al salón mi hermana Gladys y yo con Racing vestido con el uniforme del "Tarqui": una camiseta amarilla y una pantaloneta negra. Racing iba en medio de nosotros sobre sus patitas traseras, agarrado por los lados por mi hermana y por mí. Caminamos los tres hacia el centro de donde estaban los invitados para saludar y comunicar que hoy Racing cumplía su primer año de vida con todos nosotros.   Fue un momento especial y todos celebraron la ocurrencia. Pasamos una velada de más de dos horas, riendo, bailando, comiendo y disfrutando de la amistad entre todos. Alguno de mis amigos dijo que había tenido el honor de asistir  "al primer perro bailable" de su vida. 

No había llegado a los dos años de edad, cuando una tarde, muy cerca la zona ferroviaria en la que estaba el barrio, un tren lo mató como a las cinco de la tarde. Corrió la voz de la tragedia por todo lado. Al llegar yo al barrio, se acercaron a darme la triste noticia. Enterré a mi perrito con mucho dolor. Muchos vinieron hasta nuestra casa a mostrar su solidaridad y tristeza.  Racing, el perrito de todos ya no estaba. Durante varios días siguientes, los vecinos y amigos siguieron dándonos el abrazo solidario. 

Puedo decir que ese día, enterré mis sentimientos hacia los perros y aunque les tengo afecto, no pasa de ahí. 

Existe una creencia en Ecuador que dice que cuando la relación entre un animal y su dueño es tan fuerte, puede suceder que la muerte trágica era para el humano pero en sustitución de él, el animal es el que la sufre por amor a su dueño.  Nadie pudo explicar cómo pasó todo, pero aquí dejo esa idea  para la imaginación... 

( De parte de mi papi:  Espero que esta breve pausa de dos semanas no haya sido el motivo para dejar de leer estas historias.   Me gustaría recibir un breve comentario de cada lector, simplemente para saber que siguen por aquí junto a nosotros en este Camino Largo y estos breves Pincelazos Humanos. Milton). 

Comentarios

  1. Que preciosos momentos con Racing seguramente há sido el angel de la familia! Que memórias tab Bellas Que Dios te bendiga Hermano querido!

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    1. Que emocionante la historia con el Racing querido Milton, es una alegría saber de tu animada niñez y juventud. Un abrazo y ánimo! Continúa! Jose Luis Briones

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    2. Mi amigo José Luis, sin lugar a duda Racing fue cariñosamente popular en la ciudadela México en Chimbacalle. Gracias mi amigo.

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    1. Querida Ligia, gracias por seguir leyendo los pincelazos. Me alegra que te haya gustado esta historia.

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  3. Que historia más linda los recuerdos nos hacen volver a esa época tan maravillosa de nuestra juventud un abrazo Milton y que Dios te continúe Bendiciendo

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    1. Queridos Eduardo y Blanche, aquí los veo fieles a los pincelazos. Muchas gracias por seguir aquí. Milton

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  4. 🥲Saludos mi querido tío Milton...que curioso, me alegra saber de su sensibilidad hacia los perritos, el relato , me lleva a imaginar todo el alboroto del juego y me imagino a mi tía Gladys , en esos menesteres.
    Lo abrazo infinitamente

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    1. Querida Pili, la familia supo de las travesuras del Racing. Fue una mascota muy especial.

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  5. El nombre del perrito siempre estuvo en boca de mi madre ...pero la historia no la conocía ....bonitos recuerdos ....

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    1. Querido Pancho, estoy narrando los momentos que compartí con Racing y Gladys fue mi 'yunta'.

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  6. Estaba ansioso de leer otro pincelazo. Linda historia, aunque triste al final. La leí con nuestro Buzz (Nuestro perro) a mi lado. Abrazo, Jorge Marcos

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    1. Ha gustado mucho la historia de Racing. A tal extremo compite que también irá al concurso de relatos.

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  7. Hermosa historia mi querido amigo.⚽

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  8. He esperado la historia de Racing desde que empezó a escribir este blog. Me encanta escuchar lo que ese perro significó en su vida. Uno no puede evitar compararlo con perros que han pasado por nuestra vida como el Dodo, la Suka o el Cabo. Como usted dice, la conección con los animales se vuelve una cosa inexplicable que conecta al animal con nosotros.
    Qué gusto me da ver que llegó el momento de leer sobre su perro. Gracias padre por seguir escribiendo y quedo atento a la siguiente entrega, hasta entonces, mírese el ombligo!!!
    Lo quiero mucho

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  9. Mi querido amigo Milton: no consigo entender cómo tienes esa memoria fotográfica de cosas que pasaron hace más de 70 años. Escribías algún tipo de diario o mantenías correspondencia que te haya permitido recuperar todos esos detalles? Incluso así, me maravilla.
    Interesante el hecho de que se entregaran perros con solo 3 días. Ahora, como sabemos, son muy estrictos con no separarlos de su madre hasta los dos meses. Seguro que por eso te cogió tantísimo cariño.

    Siento lo que cuentas al final sobre que ya los perros no han conseguido mucha de tu atención. Y es solo una muestra más de tu sentimiento de fidelidad hacia lo que quieres. O, al menos, así lo interpreto yo. Un fuerte abrazo de tu amigo Enrique (senior).

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    1. Hay pasajes en la vida que se graban en la mente y en el corazón. No creo tener nada especial en mi mente y si nos detenemos a pensar, cada uno tiene su propia experiencia que podría ser similar. Un fuerte abrazo, Milton

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  10. Me encantó la historia del perrito Racing yo también soy amante de esos peluditos de cuatro patas , siempre digo que en mi casa no pueden faltar , son la mejor compañía y los más fieles . Que bonito que recuerdes tantos momentos bonitos. Linda la foto del tío Milton y la prima Gladys. Me imagino la parejita tan linda : tu y la prima Gladys recibiendo a los invitados de Racing. Un abrazo mi querido primo de tu prima Conchi

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    1. Mi querido Hermano haz recordado en el último Pincelazo al querido Racing y en una de las escenas aparecen nuestro Padre jugueteando junto a Gladys y además la figura de Richard que para entonces era una criatura. La era Racing será recordada por aquellas personas que aún viven en la ciudadela México especialmente como arquero porque al oír botear una pelota de fútbol saltaba para detener el balón, el estadio Pobre Diablo lo vió correr frente a la tiza de la tribuna principal como si fuera juez de línea especialmente si jugaba uno de los RODRÍGUEZ COLL. Sinceras felicitaciones Milton.

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    2. Conchi querida, cuando se quiere algo, uno lo quiere guardar para siempre. Este perrito se hizo querer por todo el que lo conocía. Yo quise mucho ver còmo reaccionaba a ciertas cosas que a veces parecía que le hablaba a un humano. Por eso el relato. Gracias por haberlo comentado con tanto cariño. Primo Milton.

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  11. Hermano OSWALDO, ¿viste que tu historia corrobora la mía?. Saludos y un abrazo hermano. Milton

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