Vigésimo primero: Un visionario.

Pargo frito con patacones,
la especialidad en El Padrino


Tener a la familia y a los amigos de visita en nuestra casa en Tres Cantos es siempre una alegría y un chute de energía para continuar.  Hace unos días nos reunimos con nuestros compadres Manuel y Martha quienes formaron la familia Burgos Jara.   Las circunstancias de la vida han hecho que en nuestra tercera edad, los cabeza de familia estemos establecidos en Madrid bajo el cuidado de nuestros hijos, amigos y el sistema. 

Mi sobrino Danilo, uno de los cuatro hijos de mis compadres, quien estaba de paso por España, nos visitó también. Con mucho cariño y sencillez me dijo: "Tío Milton, usted fue un visionario con el Restaurante El Padrino".  Eso me halagó y me puso a recordar.  Tuvimos una sobremesa muy buena ya que pude listar todo un proceso de aquellos tiempos y hoy lo comparto con ustedes: 

1) La muerte de mi papá fue el detonante de un cambio importante en lo familiar y en mi futuro laboral, en el de mi esposa Laura y en definitiva, en la dinámica familiar. 

2) Lo que comenzó como una panadería, terminó siendo el restaurante pionero de la comida manabita en la capital del Ecuador : El Padrino.  El nombre lo escogí luego de varios días pensándolo y dándole vueltas a ese nombre que me había propuesto mi amigo publicista Jorge Rubio, quien me ayudó con el diseño gráfico y la imagen del negocio. 

3) Las plataformas para la campaña publicitaria improvisada en las que invertí, fueron en la prensa escrita del Periódico El Comercio y el periódico da la tarde Últimas Noticias.   La información publicitaria fue saliendo poco a poco y día a día.   Así, lo primero fue poner : El Padrino.  Pasado un día publicamos: 10 de agosto y Mariana de Jesús. Al día siguiente:  viche, ceviche, pargo.  Y así cada día algo.  La expectativa iba creciendo aunque la información sobre estas delicias aparecían impresas como píldoras curiosas e intrigantes.   La gente fue llegando poco a poco y al paso de un mes de estas publicaciones, al que se sumó el boca a boca de los que ya habían degustado los platos en El Padrino,  fue el inicio de un negocio que tuvo un crecimiento increíble. 

4) Fuimos aprendiendo paso a paso.  Una de las cosas que nos enseñó la experiencia, fue que sólo bajo la atenta y cuidadosa mirada de los dueños, los negocios realmente crecen y fortalecen su nombre.  Los primeros meses yo tuve que seguir con mi trabajo como empleado de Super S, y Laura y mi mamá hacían las jornadas más fuertes.  Los fines de semana eran matadores y faltaban manos para lograr atender a todos los que venían hasta el restaurante.  Nos dimos cuenta que el trabajo era gigante pero la ganancia no tanto y fue eso lo que me intrigó y me ayudó a tomar la decisión de cuidar de primera mano la zona de la caja por la que entraba el dinero y de la que salía el mismo.  Tuvimos administradores que parece ser, y digo parece aunque yo tengo la certeza, se servían ellos mismos su parte económica especialmente en los momentos que más trabajo había y los dueños estábamos a un paso de la extenuación atendiendo a cada persona, familias, amigos y comensales que se acercaban.  En buen romance se diría:  algunos nos robaron en las mismas narices. 

5) Luego de hablarlo con Laura, me lancé y renuncié a mi trabajo fijo para tomar la administración del negocio.  Como dije en otro capítulo, trabajábamos de lunes a domingo de nueve de la mañana a nueve de la noche los primeros meses, pero al poco tiempo nos dimos cuenta que estábamos sacrificando lo más importante que son nuestros hijos y la familia.  Es muy importante fijarse y escuchar a los que más te quieren y tienen puesta su mirada en ti.  Un día mi querida Laura llegó a la casa luego de un día extenuante, y mi hijo Roberto que tendría unos 7 años la recibió con este comentario después de darle un beso y lanzarse a sus brazos: "mamita, parece que traes pescado en los bolsillos." Laura había decidido que ella trabajaría sólo hasta las cuatro de la tarde para continuar la labor de madre en la casa ayudando con las tareas escolares de los más grandes, jugar con los más pequeños y preocuparse de que los cinco hijos se bañaran, se cepillaran los dientes y se acostaran a la hora correcta.   Tomamos la decisión entonces de cerrar los domingos, aunque era el mejor día del restaurante, y dedicarnos por completo a nuestros cinco hijos. 

6) Los meses siguieron su curso. Siempre me ha gustado observar a mis hijos porque cada uno es, como dicen aquí en España: "de su padre y de su madre".  Llevan los mismos apellidos pero son únicos y especiales. Otra vez Roberto, mi Molacho como yo le digo, fue la muestra de que algo pasaba.  Siempre fue un niño espontáneo, risueño, arrebatado y muy cariñoso.  Sin embargo noté que mi hijo había cambiado y se estaba volviendo tímido, retraído, taciturno y que había perdido "su chispa".  Decidí un día llevármelo sólo a él para tomar un helado de esos que le encantan. Al llegar al local le dije: mijo, pida lo que quiera.  Y él ni corto perezoso pidió varias cosas de su gusto. Una vez que lo vi relajado, en confianza y feliz, aproveché ese momento para preguntarle:  Mijo bello, quiero preguntarle una cosa. ¿qué le pasa?. Lo noto triste, apagado y siempre parece que está disgustado o de mal humor, y usted no es así".   Me miró con sus ojitos y me confesó que la empleada que los cuidaba después del colegio, y que quedaban a cargo de ellos, los castigaba quitándoles sus cosas favoritas y lo peor de todo, los golpeaba y maltrataba. También los amenazaban si ellos nos decían algo.  Recordarlo me remueve mi interior aún ahora.  Ese día le prometí a mi hijo que eso no volvería a pasar.  Llegamos a la casa y despaché a esa mujer y salió de nuestras vidas para siempre.  Poco a poco Roberto  volvió a ser ese niño saltarín, salvaje a momentos y ocurrido que llevamos en el recuerdo.

7) Mi Torcuata, es decir Marty la última de mis hijas, también estaba sufriendo la ausencia del cuidado directo de sus padres. Esas cosas de la vida, teníamos el mejor restaurante y alimentábamos a decenas de personas cada día y mi hija, al verla muy frágil y delgada, el médico nos dijo que estaba desarrollando una anemia.  Esas son señales que son imposible de ignorar. Laura y yo supimos que había que actuar.

8) Hubo tantas historias que no podemos poner todas.  Un día explotó en la cocina la olla de presión y uno de los comensales que tenía por costumbre venir todos los días y sacarse los zapatos debajo de la mesa, al escuchar el estruendo salió corriendo y hasta el día de hoy seguimos esperando que venga a retirar uno de sus zapatos.  Cuando llegaba el muchacho que nos vendía el pescado fresco que lo traía en una cesta, entraba por la única puerta que había en el local, por lo que casi siempre había clientes comiendo.  Si alguien quería un pescado, yo me acercaba al cliente y le decía que escogiese él mismo el pescado que quería, y ordenaba que fuese directo a la paila de freír y que se lo regresaran listo para saborearlo con sus patacones, arroz, limón y cebolla colorada.  Toda una novedad en el negocio. 

9) En el restaurante había un teléfono fijo y también una línea de fax que me servían en los momentos que no había comensales, para buscar nuevas líneas de negocio.  Un vecino llamado Olguer Torres con el que entablamos amistad gracias al restaurante le comentó a mi esposa que estaba buscando a una persona para transferirle una línea comercial de la marca Wynn´s relacionada con lo automotriz, mecánica y repuestos para vehículos. Laura me contó esta conversación aparentemente casual, y se me encendieron las antenas y empezamos las conversaciones al respecto.  Volver a la calle, con mi propio negocio y entablar relaciones comerciales, era lo que siempre me apasionó.  Pero esto lo contaré más adelante. 

10) En el año 80, después de tantos años trabajados, invité a mi esposa a darnos un merecido viaje por Japón y otras tierras. Le dije: Laura, en agradecimiento a tantos años juntos y de tanto trabajo duro, hoy quiero invitarte a descansar y que viajemos juntos.  Decidimos traspasar el negocio y comenzar algo nuevo y muy diferente al restaurante.  El dueño del local de El Padrino no se tomó bien el paso del negocio a otras personas así que les pidió el local y los nuevos dueños tuvieron que buscar otro lugar. Fue así que rebautizaron el negocio de la misma línea de comida en la Avenida Patria bajo el nombre de "Restaurante Ivonne".

Así, en unos párrafos cuento todos estos años que fueron clave en la base económica y comercial de nuestra familia.  



Comentarios

  1. Abrazo tío, como siempre, muy grato leer sus pincelazos. Jorge Marcos

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    1. Como siempre, gracias sobrino. Mi gratitud es grande con los que están de manera constante, puntualidad y cariño para continuar. jejeje. Tio Milton

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  2. Amigo Milton, otra deliciosa historia sobre la que siempre he querido consultarte algo. El nombre de El Padrino tuvo que ver con la película? Si fue así, en mi opinión, no pudiste elegir mejor nombre. Es mi película favorita!!

    Abrazos de tu amigo Enrique

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    1. Mi querido amigo, la verdad es que no tiene nada que ver con la película. Estaba más relacionado con los lazos familiares muy arraigados entre familias y amigos. Era algo muy importante y común tener un padrino que había adquirido el compromiso de cuidar a su ahijado o ahijada. Hice una encuesta entre varias personas antes de decidir poner el nombre. Mi compadre y cuñado político Fernando Peñaherrera fue el que dio su voto final con un '¡bacán me parece!'....... y así fue que me lancé ;-)

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  3. Querido Milton, gracias de nuevo por compartir los amigos tus vivencias. Me ha encantado conocer ese pedido de vuestras vidas y espero con impaciencia en próximo pincelazo.
    Un fuerte abrazo,
    Luis

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    1. Estoy casi seguro que es mi gran amigo Luis Pérez Castilla. Con 94 años cumplidos y camino a los 95, siento que el tiempo vuela y los grandes amigos permanecen. Me considero una persona afable y agradecido por estos distinguidos amigos como tu. Saludos, Milton.

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  4. Es grato recordar los días gloriosos del “ Padrino”.
    Allí dejaron ustedes muchas horas de arduo trabajo y que gracias a esa dedicación y entrega tuvo también muchos momentos de compensación.
    Un abrazo a la distancia cuñado. Susana.

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    1. No sabía querido Milton que habías tenido el negocio de un Restaurante dentro de "los mil negocios y trabajos" que has desarrollado. Eres el Increíble Milton!! Menos mal que siempre has tenido detalles con tu querida y sufrida Laura. Un fuerte abrazo de José Luis Briones.

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    2. Querida cuñada Susana, usted conoce nuestra historia. Espero recuerde todavía la historia con Sambuchi, algún día la recordaremos juntos. Me place mucho su cariño y amistad. Milton su cuñado.

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  5. Amigo Jose Luis, las carreras traen cansancio y efectivamente hice muchas cosas en la vida y me considero una persona que creció queriendo al fútbol y que pude llegar a un nivel aceptable, pero que me distrajo de mi proyecto laboral. La gama de líneas comerciales que manejé, me dieron muchas satisfacciones. Alguna vez dije que mi vida ha sido una loma con pendiente alta, pero pude llegar a lugares que me han permitido ver el pasado con gratitud. Somos equipo José Luis.

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